
Me desperté, bueno, más bien me despertaron. Eran alrededor de las cinco de la madrugada. Me llevé un gran susto, por que no es normal que me despierten a esa hora un día en el que no voy a la Universidad.
Todo comenzó hace dos meses, más o menos, cuando regrese de ver el partido entre El Salvador y México en el Estadio Cuscatlan (partido el cual ganamos), cuando regresé a mi casa mi mamá nos dijo, a mi papá y a mi a que le ayudáramos a buscar una rata que se le había atravesado cuando iba a la sala antes de que empezara el partido. La buscamos en la cocina y reventamos unos “cohetes” para que se asustara, pero no obtuvimos nada.
El día siguiente, mi mamá se despertó decidida a limpiar y a ordenar la cocina para encontrar la rata y matarla. Ella se encontraba ordenando un estante de la cocina, donde colocamos el gas y guardamos las bolsas de plástico del súper, para ocuparlas en cualquier ocasión. Cuando nos asustó un grito de ella pidiendo ayuda. Yo me encontraba con mi hermano en el cuarto como siempre acostados sin hacer mucha cosa, pero al escuchar el grito, rápido salimos corriendo hacia la cocina, lugar donde ella estaba cuando encontró la rata. Rápidamente agarramos unas escobas para agarrarla (eso pensábamos) o golpearla. Entonces empezamos a golpear con las escobas el lugar donde estaba la rata, logramos golpearla un poco, pero salio huyendo hacia una terraza que esta pegada a la cocina de mí casa. Entonces decidimos buscarla pero no la encontramos. Ese mismo día, fui a comprar un veneno para ratas el cual se lo planeábamos dejar dentro de tortillas por la noche para que muriera.
Noche tras noche mi mamá ponía tortillas en la cocina, y dentro les metía el veneno que había comprado. Pero en las mañanas siempre encontrábamos la tortilla sin comer.
Pasaron los días y las noches. Por momentos se nos olvidaba el tema de la rata y nos descuidábamos y dejábamos la puerta abierta por las noches, lo cual tratábamos de evitar para que no entrara la rata.
Entonces ahora me despertaron, y encontré a mi papá en la cocina y la puerta de la terraza estaba cerrada para que no escapara por ahí de nuevo. Esta vez también habíamos tapado el paso de la cocina con una gran maleta para que la rata quedara dentro de la cocina para poder matarla y que no huyera por segunda ocasión. Los tres ya teníamos las escobas y nos colocamos (mi hermano y yo) detrás de mi papá, para que cuando él asustara la rata nosotros la atrapáramos atrás. Pero desafortunadamente se nos escapo por la entrada de la cocina, la rata encontró un hoyo por el cual salió de la cocina con dirección a los dormitorios. Ya estábamos frustrados de volver a fallar, pero de repente la vi golpeando la puerta de un cuarto. Rápidamente corrimos y la golpeamos contra la puerta entre los dos (mi hermano y yo), tan fuerte que la sangramos, pero se nos escapo y se escondió detrás de un chinero en el comedor de mi casa. No encontrábamos con que objeto golpearla. Se me ocurrió la idea de tratar de matarla con un machete ya que el lugar donde se había escondido estaba muy angosto. Entonces busque el machete y se lo di a mi papá para que le pegara. Mi hermano y yo estábamos del otro lado indicándole por donde estaba la rata para que el golpe fuese eficiente y también tapando el otro lado para que no se escapara. Lográbamos golpearla y siempre se movía de un lado a otro. Por un momento pensamos que ya estaba muerta pues había recibido muchos golpes con el machete, pero aún seguía moviéndose. Pudimos notar que la rata había perdido mucha sangre y que estaba débil, fue cuando decidimos destapar un lado del chinero para que saliera y aplastarla. Mi hermano no quiso golpearla más, entonces me toco agarrar el machete y golpearla (no fue tan grato para mí hacer eso). En el momento que me dio el machete vi pasar otra rata en la cocina y di el aviso. Entonces abrimos el lugar para que la primera saliera y golpearla más fácilmente. Le dimos paso, y salió, y le empecé a pegar duro, pero seguía moviéndose hasta que mi papá me dijo que le pusiera el pie encima para aplastarla, cosa que hice y termine aplastándola con todas mis fuerzas.
No fue agradable hacer eso y solo me daba nervios hacerlo. Pero ya habíamos matado a la primera rata y estábamos un poco tranquilos por esto.
Un despertar de caza I
Author: Juan Ramón Molina Contreras /
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