Un despertar de caza II

Author: Juan Ramón Molina Contreras /


Después del juego de persecuciones entre una rata y nosotros tres (mi papa, mi hermano y yo), nos dirigimos a la cocina en búsqueda de la segunda (la cual no teníamos idea que existía).

Esta vez decidimos cerrar el paso hacia la cocina dándole vuelta a un sillón, cerrando completamente el paso. De nuevo esta rata se había escondido debajo de la cocina. Mi papá movió la cocina para que mi hermano y yo pudiésemos golpearla con las escobas. La rata trato de escapar por debajo de la cocina pero la detuvimos y opto por esconderse en un estante donde metemos el gas y otros objetos. Mi papá luego de golpear nos grito –“vivos”- y fue cuando la rata salto y se escondió debajo del refrigerador que está enfrente de la cocina. De nuevo nos llevamos una gran desilusión.

Con mi hermano empezamos a golpear la refrigeradora con la intención de que la rata se asustara y le pudiéramos golpear. Conseguimos y logramos nuestro cometido, la rata se asustó y salio huyendo tratando de salirse de la cocina y trato de meterse debajo de el sillón que habíamos colocado para que no se escapara, pero este la aplastó y no se pudo mover y mucho menos salir. La rata dejó su cola afuera y rápidamente pensamos una estrategia para agarrarla. Esta consistía en que yo le agarraria la cola con fuerza (pero no con las manos, sino, con el pie), mi papá movería el sillón, mi hermano con la escoba rápidamente tenía que agarrarla y mi tarea era la principal, no dejarla ir. Llevamos a cabo lo planeado. Mi papá movió en sillón y en el momento ya la teníamos atrapada con las escobas. Esta vez mi papa sería el encargado de matarla. Él se paro encima de la rata para que muriera aplastada. La segunda rata estaba muerta y nosotros mas tranquilos.

Al final las dos ratas se reencontraron en el basurero, cada una en distinta bolsa, ya muertas.

Ahora teníamos otra tarea… arreglar el desorden que se dejó gracias a las dos ratas, pero esa ya es otra historia.

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